Mochileira de Jesus

segunda-feira, 31 de janeiro de 2011

El Arquitecto Dios

En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios. I Corintios 3:9

Una vez más José de Egipto me inspiró a un nuevo post. Este muchacho regalón, super protegido y lleno de fe, siempre me inspira a continuar en este camino raro que Dios diseñó para lograr aquel viejo sueño que dio origen a esta aventura.


Al mirar un árbol, o un detalle de hoja diseñada por las manos del Creador, definitivamente podemos decir que Dios no es un ingeniero, y si un excelente y brillante arquitecto.  Pero como todo está funcionando bien, podemos decir que es un poco ingeniero también.

Al proyectar un edificio, como a veces yo tuve la oportunidad de hacer, el primer paso es hacer un estudio del suelo y del lugar donde se insertará el proyecto, para que esté en armonía con el medio ambiente sin causar un impacto físico / visual.

Nunca fui muy buena en la asignatura de topografía (estudio del suelo), pero el estudio topográfico va más allá de lo superficial que nuestros ojos pueden ver, se hacen excavaciones (perforación de tierra) para saber qué tipo de fundación es necesaria para construir un edificio seguro.

La fundación es la etapa más importante de la obra y por lo general cuanto más profunda la fundación más alto será el edificio.

El arquitecto Dios trabaja de la misma manera en nuestra vida, cada persona es un tipo diferente de tierra, que el Señor tiene que actuar más allá de lo superficial y llegar a lo más profundo de nuestro ser, para desde allí empezar a construir una casa para su Espíritu.

Arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.  Colosenses 2:7

Volviendo a José de Egipto, Dios tuvo que dejarlo caer en el fondo del pozo, el más profundo que podía llegar, para que a partir de entonces el Señor pudiese edificarlo y hacer con que él ocupase el lugar más alto e importante de la época.

Es fácil entender la estructura básica de un edificio, pero es difícil cuando Dios comienza a trabajar nuestros fundamentos.

Porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo. I Corintios 3:11

Primero somos heridos en lo más profundo de nuestro corazón, y allí, debajo de la superficie, Dios comienza a trabajar, por un tiempo no salí nada para fuera y parece que todo dolor es inútil, además irracional Dios "tirar para bajo" aquél que Él quiere levantar.

¡Y que tiempo difícil cuando estamos bajo de la tierra como José! Nadie nos ve, nos sentimos solos y abandonados, nuestra visión es limitada y sólo vemos la salida cuando miramos hacia arriba, pero la solución está más allá de nuestra fuerza humana.

Allá abajo descubrimos que no importa si eramos el favorito de nuestros padres, más hermoso de los hermanos o más inteligente de nuestros amigos, en el fondo del pozo nuestras habilidades son impotentes y no hay nada a hacer, solo sentar y esperar el tiempo de Dios.

Esperar ... la fundación en general es la fase que necesita más tiempo de trabajo, y espiritualmente también. Los días parecen infinitos bajo tierra y todo lo que recibimos son golpes que clavan estacas hasta el limite que podemos soportar.

Porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor.. Hebreos 11:10

Así en el subterráneo de nuestro ser, el Señor comienza a construir, y en lugar de las perforaciones que nos dolieran tanto, Dios pone pilares que sustentaran su proyecto perfecto.

Después de la fundación podemos visualizar el proceso de crecimiento gradual "hacia arriba" y cuando nos damos cuenta llegamos a la estatura perfecta del plan diseñado por Dios. Miramos hacia abajo y vemos cómo era importante estar "excavado", "perforado" y "golpeado" por las manos del Señor. Una asombrosa sensación de "misión cumplida" por estar sobre fundamentos inquebrantables y con una visión panorámicas de 360​​° de la perfección de la obra del Señor.

En ese momento muchos impiden la finalización de la obra, diciendo:

"Estoy listo, tengo fundamentos y la estructura del plan de Dios, puedo ejercer la función para que yo fui construido en ese lugar."

Entonces el Señor nos mira y dice:

"Si, tu eres un edificio, pero todavía es solo el "esqueleto "de lo que pensé, todavía falta el revestimiento y las terminaciones para que tu puedas ser el lugar perfecto para mi Espíritu vivir".

Si alguien construye sobre este fundamento, ya sea con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y paja, su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno.I Corintios 3:12-13

Las terminaciones y acabamientos son la etapa más cara y valiosa de la obra, es donde dejamos de ser elementos brutos y tornamos bellos, recibimos el revestimiento que nos protegen de las tormentas, y pasamos a ser un lugar agradable para la habitación del Espíritu Santo de Dios.

Si lo que alguien ha construido permanece, recibirá su recompensa. I Corintios 3:14

La perseverancia determina el cuanto estaremos iguales al diseño original del Creador.  Dios es detallista, mire a una flor y pondrá pasar horas observando cada detalle. El Señor es un artista y tu eres su obra maestra.

Como arquitecta sé que el placer más grande de nuestro trabajo es ver el diseño concretizado, sentir la satisfacción del sueño que a principio era sólo líneas en el papel, si convertir en realidad y ejercer la función para cual trabajamos y dedicamos nuestro tiempo.

Dios proyectó a ti y el deseo de su corazón es ver en ti la realización del plan que Él escribió.

Déjese ser trabajado y pasar por todas las etapas de esa obra. Persevere hasta ser idéntico al diseño del Dios Arquitecto.

En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.  I Juan 4:17

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